
Vamos a recordar con este articulo uno de los trabajos que se hacían en este mes tan alegre y primaveral para muchos, y de tanto trabajo para otros… por aquellos años no se acostumbraba a ir
a la playa, salir de puente ni nada que se parezca ya que primero había que comer y alimentar a los animales que luego ayudaban a trabajar, por lo tanto eso era primero…
¿Recuerdan el “trabajo” del 1 de mayo si el tiempo lo permitía...? (os refresco la memoria, habíamos plantado maíz...) Pues ¡que alegría! Cuando a los pocos días, de la noche a la mañana, ya apuntan con un color tímido verdoso en medio de la oscura tierra; Todo nacimiento es hermoso, y para el labrador cada fruto de su siembra o ganado, es como uno más en la familia. Acogido con ilusión y enorme alegría, se siente completamente recompensado por todo el trabajo realizado.
Realmente el maíz puede presumir de “estilo”, porque desde que a los pocos días sale a la luz del sol, luce hermoso como modelos desfilando en una pasarela. Ahora demuestran la habilidad de la persona que automáticamente los fue depositando en la tierra, ya que sus filas como si de soldados se tratara, son perfectas, y cuando a los 15 días más o menos, se les remueve la tierra alrededor para airearlos y que se encuentren a gusto, automáticamente y ayudados por el calor del sol, agradecen los cuidados, creciendo el doble en 5 días. En premio a su crecimiento, el labrador le dá una de los últimas vueltas: ”la rienda”, que consiste en arrimarle a cada uno con sumo cuidado tierra alrededor, haciendo un pequeño montículo como tienda de campaña que lo abrigará, y cobijará sus raíces de forma que se sientan seguras y a salvo de los potentes rayos de sol que se avecinan en verano. Así de abrigados y sujetos, se les da libertad para crecer sanos y vigorosos (siempre bajo la atenta mirada de sus cuidadores), hasta que en el mes de agosto, cuando ya tienen una estatura adulta, el labrador sembrará por el medio la “ferrán” (son granos de trigo o centeno defectuosos, es decir, lo que en el momento de cosecha de este cereal se considera que nos es perfecto y ya se aparta para aprovechar de esta forma). Es un trabajo pesado y desagradable, ya que aparte del calor del mes de agosto, se le tiene que sumar el engorro y dificultad de andar con la “sacha” (azada) tapando los granos sembrados, en medio de altas plantas de maíz, que por cierto tienen unas hojas ásperas que rascan la piel si no se tiene cuidado.
Aclarar, que lo que ahora se está sembrando será una apreciada comida para el ganado, cuando a finales del invierno escasea el pasto verde para comer, y con ella haremos también empanada de masa de maiz...
Y ahora sí, ahora ya no se molestará más al hermoso maíz, hasta que con sus barbas como cabelleras de muñecas, luciendo en la punta de las hermosas espigas, ofrezca aún una apetitosa y nutriente comida a los trabajadores animales que cooperaron en su siembra. Se le cortará la parte que sobresale por encima de la espiga, y pasará a formar parte del menú poco variado que en ese tiempo se dispone para el ganado. Aquí todo tiene su recompensa; la tierra es agradecida con quién la trabaja y cuida con esmero, y del labrador nació el dicho: ”es de bien nacidos, el ser agradecidos”, por lo que desde tiempos muy, muy antiguos, da gracias siempre al final de la cosecha, y no hay recogida de fruto a la que no se le haga “el ramo” . ¿No saben lo que es?; pues una pista ya les di, y si ahora les cuento todo,
¿qué tendré mañana para compartir?.
Es un placer y volvemos a quedar... ¿sí?

Mabel


